Luz UV en cocodrilo de 125 millones de años revela hallazgo fascinante

9 octubre, 2026

Un fósil excepcionalmente bien conservado de hace unos 125 millones de años ha ofrecido a los investigadores una visión sin precedentes de la piel, los tejidos blandos, el color y el sistema respiratorio de un cocodílido prehistórico.

Los científicos del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont en España han proporcionado la primera descripción detallada de esta especie extinta (Montsecosuchus deperei). Sus hallazgos se publican en el Zoological Journal of the Linnean Society.

Los cocodrilos y sus parientes extintos poseen un extenso registro fósil, pero los tejidos blandos fosilizados –por ejemplo, la piel o el cartílago– son prácticamente inéditos. Esto hace que este hallazgo sea especialmente importante, ya que arroja nueva luz sobre la biología de los pequeños crocodilomorfos (un grupo de reptiles) durante el periodo Cretácico Inferior.  

El espécimen fue desenterrado hace más de un siglo en el yacimiento Pedrera de Meià, en Cataluña, España. Fue estudiado parcialmente en los años 90, pero solo ahora los investigadores han descubierto la verdadera profundidad de la información oculta en la roca antigua. 

El cocodrilo, de aproximadamente 50 cm de longitud, murió en las aguas de un lago karstico en lo que hoy son las estribaciones de los Pirineos, al norte de España. Su cuerpo quedó excepcionalmente bien conservado entre los finos sedimentos del fondo del lago, que con el tiempo se convertirían en piedra caliza, dando lugar al yacimiento fósil Pedrera de Meià.

Under new light

El espécimen, que se conserva en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, llamó la atención de dos paleontólogos mientras elaboraban una base de datos de los fósiles de la cordillera del Montsec, depositados en varios museos catalanes y europeos. 

Tras examinar más detenidamente el fósil, los investigadores se dieron cuenta de que mostraba estructuras que, al exponerse a la luz ultravioleta (UV), podrían corresponder a tejidos blandos del animal. Los rayos UV hacen que los tejidos fosilizados se destaquen de la roca circundante, de modo que estructuras que no se aprecian bajo la luz normal pueden resaltarse.

Los rayos UV revelaron una serie de datos sobre este antiguo cocodílido. El equipo pudo documentar varios tipos de tejidos blandos, entre ellos escamas epidérmicas (pliegues o prolongaciones duras de la capa externa de la piel, principalmente compuestas de queratina). 

También pudieron describir la piel del animal prehistórico, la cual mostraba una gran variabilidad en las formas y tamaños de las escamas a lo largo del cuerpo.

El Montsecosuchus no poseía la cola aplanada verticalmente típica de todos los cocodrilos modernos. Sin embargo, tenía posibles órganos sensoriales en algunas de sus escamas, especialmente en el cuello, las extremidades y los márgenes laterales del tronco y de la cola. En los cocodrilos actuales, estos órganos funcionan como receptores del tacto y de variaciones de la presión del agua, así como de estímulos térmicos y químicos. 

Los rayos UV también revelaron estructuras cartilaginosas en el tórax (la región del cuerpo entre el cuello y el abdomen), lo que indica que la especie antigua ya poseía un sistema respiratorio eficiente, similar al de los cocodrilos modernos. 

“Estos rasgos indican que, a pesar de ser un animal primitivo, ya estaba muy bien adaptado a un estilo de vida semiacuático,” afirmó, como autor principal de la investigación, un investigador involucrado en el estudio. 

Camuflaje antiguo

Quizás el hallazgo más sorprendente del estudio es el color de la cola del cocodrilo. En algunas escamas, los rayos UV revelaron bandas claras y oscuras dispuestas de forma transversal, un patrón que los investigadores han interpretado como el color original del animal. 

Estas bandas podrían haber funcionado como camuflaje, ayudando a descomponer visualmente la silueta del animal. Esta interpretación es solo especulativa, dicen los autores, pero si se confirmara, el Montsecosuchus se convertiría en el miembro más antiguo de los crocodilomorfos con coloración conservada.

“En este momento, no podemos decir con certeza de qué color era la cola del cocodrilo, pero se espera que no difiriera mucho de las especies actuales, las cuales también muestran diferentes patrones de coloración”, afirmó el coautor del estudio.



Natalia Ibarra

Natalia Ibarra

Periodista y amante de los animales, escribo sobre bienestar, mascotas, fauna y las historias que nos ayudan a comprender mejor el mundo animal. Me interesa acercar información útil y curiosidades a los lectores con un enfoque claro, cercano y responsable.