Cuando un sicómoro muy querido fue talado ilegalmente en septiembre de 2023 en un paraje de belleza junto al Muro de Hadrián en Northumbria, se convirtió en una noticia de gran envergadura.
Pero, en medio de la oleada nacional de enojo y duelo en el Reino Unido, que reflejaba el estatus icónico del árbol conocido como «Sycamore Gap», hubo relativamente poca discusión sobre la especie en cuestión.
Al igual que las personas que construyeron el Muro de Hadrián, los sicómoros proceden originalmente del extranjero. Se cree que fueron traídos por primera vez a Gran Bretaña en el siglo XVI desde Europa continental, lo que significa que técnicamente no son nativos.
Y así —irónicamente, dada la conmoción por el árbol talado—, el valor paisajístico y ecológico de los sicómoros ha sido desestimado de forma rutinaria a lo largo de los años. Rara vez han figurado en los planes de plantación.
Sin embargo, esto podría cambiar, porque estos árboles, con sus semillas aladas que giran, como helicópteros, al caer en esta época del año, son bastante resistentes y pueden adaptarse al cambio climático.